GUÍAS DE ESTUDIO DE EVANGELIO
EL COMBATE ESPIRITUAL FUENTE DE ESPERANZA
2a parte.
Semanas del 13 al 18 y del 20 al 25 de julio 2020
II.- NUESTRO COMBATE ESPIRITUAL
PARA SERVIR LA ESPERANZA DE LOS POBRES
LAS GUÍAS
Conexión con la primera parte del escrito de Antonio Bravo publicado en la semana del lunes 29 de junio 2020
“A la luz de los combates de Jesús (y del apóstol), (primera parte) ¿qué combates estamos llamados a librar para servir la esperanza de «pobres, ignorantes y pecadores»? Me limito a sugerir algunas pistas. Cada uno, dada su edad, los dones recibidos del Señor para el servicio de los hermanos, la situación de su Iglesia particular, pueblo, y cultura en que vive, está llamado a precisar cómo y con qué medios llevará adelante el combate espiritual, esto es, la tensión y vigilancia sostenida para caminar en el Espíritu, y ser así signo y servidor de la esperanza que no defrauda”. (Antonio Bravo).
Método que se propone para estas dos semanas:
El estudio del Evangelio a partir de un texto concreto
Se trata de un itinerario caracterizado por tres preocupaciones fundamentales:
• Ver: Tener una preocupación de objetividad, de alteridad, de respeto, de obediencia al texto, para recoger el verdadero mensaje del pasaje, sin ideas preconcebidas, utilizando también los aportes de la ciencias bíblicas. Centrar desde el primer momento la mirada en Jesús.
Leer y releer el pasaje y si es posible, escribirle, subrayando, anotando, prestando atención a las diferentes personas, a los verbos y los adverbios, que indican las acciones y las actitudes de Jesús. Preguntarse lo que hacen y lo que dicen aquí Jesús y los demás personajes del pasaje. Anotar el mensaje recibido.
• Contemplar: Con la preocupación de la comunión con la Persona de Jesucristo resucitado, que “siempre trabaja” en la Iglesia y en el mundo.
Admirar la humanidad y la divinidad de Jesús revelada en este texto. Contemplar como Jesús ha vivido lo que decía.
Detenerse a lo que este texto nos hace conocer de Jesucristo y a través de él, del
Padre y de nuestro ministerio apostólico.
Preguntarse cómo y donde en la Iglesia y en nuestro pueblo, Jesús está hoy realizando lo que hemos descubierto en el Evangelio. Donde hemos visto a hombres y mujeres hacer estos gestos y decir estas palabras, vivir de su Espíritu.
Contemplar al Señor presente y actuando en las personas, en las que el texto nos hace pensar. Entrar en los sentimientos de Jesús (Fil. 2,5) hacia el Padre, la gente, los pobres.
Orar al Espíritu Santo para que Él nos guíe hacia la plenitud del conocimiento de Jesucristo, “la Verdad toda entera” (Jn 16, 13 -14).
• Actuar: Tener la preocupación de la conversión de nuestra relación con Cristo y con los demás: “¿Quién eres Tú Señor?” (Hech. 9, 5). “¿Qué quieres que haga? (Hech. 22, 8-10). “He aquí la esclava del Señor” (Luc. 1,38).
¿Cómo este Evangelio me indica un camino para ser más un verdadero discípulo, apóstol de Jesucristo? ¿Qué me puede ayudar y qué ser un obstáculo para que yo viva esta Palabra?
Recoger las llamadas que el Señor nos dirige y renovar nuestra decisión de seguirle.
Tomar una decisión sobre algo concreto.
Itinerario
Lunes 13 El combate espiritual de ser pobre entre los pobres.
En medio de la pandemia, por ejemplo, ¿cómo vivimos y compartimos, con fe, amor y esperanza, la experiencia de impotencia y debilidad que marca a los pobres de manera particular? Este combate espiritual implica abnegación y sencillez para ser pobre entre los pobres, para ser un signo de esperanza entre ellos.
Texto: “
Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo
rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza”
2Co 8,9.
Martes 14 Discípulos con los discípulos.
El Concilio Vaticano II recordó que los presbíteros estamos llamados a ser hombres entre los hombres, hermanos entre los hermanos, discípulos entre los discípulos. El único Maestro es Cristo Jesús y todos discípulos. Aquí el combate de hacernos discípulos con los discípulos.
Texto: “En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado». Mt 23, 8-12
Miércoles 15 El combate para comunicar la totalidad del plan de Dios.
Enviado por el Señor, el verdadero discípulo está llamado a seguir a Jesús para comunicar y colaborar en el cumplimiento de la totalidad del plan de Dios. Jesús fue discípulo en medio de un pueblo de discípulos, como vimos; pero jamás se dejó arrastrar por las lecturas parciales e interesadas de la Escritura. Este combate suele ser muy doloroso, como se desprende de la experiencia de Jesús y de Pablo.
Texto: “¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo. Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo” (Gál 1,10-12) .
Jueves 16 La oración filial
Nuestra existencia, palabra y acción debe, por tanto, arrancar de una conciencia filial, y alimentada constantemente en la oración que el Espíritu anima en nuestros corazones. En la oración filial se encuentra el inicio, el camino y el término de la existencia y misión cristianas. Nuestra tendencia es otra: reflexionamos, planeamos…etc. y luego pedimos al Señor que nos ayude a realizarlo. Jesús empezó su vida, como enseña la carta a los Hebreos, por la oración, a fin de avanzar desde la voluntad del Padre.
Texto “ Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: “Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo –como está escrito de mí en el libro de la Ley– para hacer, Dios, tu voluntad”.
El comienza diciendo: “Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios”, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: “Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad”. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre” (Hb 10, 5-
Viernes 17 La intercesión apostólica
«El privilegio de la intercesión apostólica» nos invita a llevar ante Dios la vida de los hombres de nuestro tiempo, a vivir descentrado de uno mismo, a compartir sus logros, luchas y también sus necesidades, cansancios y frustraciones.
Texto: “En mis innumerables viajes, pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los extranjeros, peligros en la ciudad, peligros en lugares despoblados, peligros en el mar, peligros de parte de los falsos hermanos, cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez.
Sábado 18 De las expectativas a la esperanza que no defrauda
Jesús nos traza el camino a seguir. Es necesario saber discriminar las expectativas, de la verdadera esperanza, en nosotros y en los demás. Cada uno encontrará la pedagogía apropiada y oportuna. La misión del evangelizador es conducir a la «esperanza» y, por lo mismo, a la fe y el amor que dinamizan la verdadera esperanza
Y dejando de lado otras cosas, está mi preocupación cotidiana: el cuidado de todas las Iglesias. ¿Quién es débil, sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer, sin que yo me sienta como sobre ascuas?” (2Co 11, 26-29).
del ser humano, del pobre según Dios. En esta perspectiva recordemos la palabra apostólica.
Texto: “Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza. Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores. Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (Rm 5, 1-8).
Lunes 20 Formar a Cristo en la comunidad
El protagonista de la evangelización no es otro que el Espíritu Santo. El evangelizador, además de anunciar y dar testimonio del reino de Dios y en lo tocante a Jesucristo (cf. Hch 28, 31) en el Espíritu, está llamado a colaborar con él, a fin de «formar a Cristo» en el corazón de las personas y comunidades.
Texto: “Les ruego, hermanos, que se hagan semejantes a mí, como yo me hice semejante a ustedes. En realidad, no me han ofendido en nada.Ya
saben que fue en ocasión de una enfermedad cuando les prediqué por primera vez la Buena Noticia. A pesar de que mi aspecto físico era una prueba para ustedes, no me desdeñaron ni me despreciaron; todo lo contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
¡Hijos míos, por quienes estoy sufriendo nuevamente los dolores del parto hasta que Cristo sea formado en ustedes! Ahora mismo desearía estar allí para hablarles de otra manera, porque ya no sé cómo proceder con ustedes”. (Gal 4, 12-14.19-20).
Martes 21 Por una Iglesia pobre y de los pobres
Si la evangelización es siempre un acto eclesial, esto es, desarrollada en la comunión, el combate espiritual del evangelizador será siempre un combate en y con la totalidad de la Iglesia. Hoy, una dimensión importante de nuestro combate está en contribuir, con sencillez y humildad, sin juicios, a que la Iglesia sea realmente la comunidad de los pobres según Dios.
Texto: “En esa oportunidad, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11, 25-30).
Miércoles 22 Apertura a los signos del Espíritu
Para dejarse conducir por el Espíritu, por otra parte, es necesario vivir un serio y sereno combate espiritual. No se puede evangelizar desde la simple y cómoda aplicación de unos proyectos o principios establecidos por nosotros. El Espíritu, como sabemos y creemos, nos precede en el corazón de las personas, pueblos y culturas.
Texto: “Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos. Al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono».El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias». (Ap 3, 20-22).
Jueves 23 Servir desde el último lugar, sin prestigio.
Jesús vino a servir la esperanza de la humanidad desde el último lugar, como Siervo. Los apóstoles anunciaron la muerte y resurrección de Jesucristo como siervos. Siervos de Cristo y siervos por amor a él de los demás.
Texto: “Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy
el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros”. ( Jn 13, 12-15).
Viernes 24 Jornada de Oración
Se sugiere este día durante el tiempo que dedicas al Estudio de Evangelio, dedicarte a la oración para interiorizar la experiencia de Jesús que te anima a seguirlo para vivir los combates de tu vida ministerial.
Cinco puntos o etapas sobre el camino de la oración:
- Dios me espera. Disponerme a encontrarme con él.
- Poner en las manos de Dios.
- Agradecer el don concedido estas semanas de conocer a
Jesucristo, en la Escritura.
- Amar a Jesucristo, la unión a Dios.
- Discernir cómo seguir a Jesucristo.
Sábado 25 Elaboración de una síntesis
En algunas palabras, condensar lo esencial de la búsqueda: – el rasgo o los rasgos del rostro de Cristo que descubrimos. – ¿Qué luz provenía del Espíritu Santo? – El llamado concreto para seguir a Jesucristo más de cerca. – ¿Qué prácticas cabrían dentro del marco de un “pequeño reglamento”? – Los puntos que debemos comunicar o compartir con los hermanos y hermanas.
